Una de las cosas más gratificantes de este restaurante, fue haber podido rescatar productos que por su bajo consumo tendían a desaparecer como los nabos y los cubios. Podemos decir hoy en día con todo orgullo que somos manos colombianas, trabajando día a día por hacer crecer al país, desde el trabajo en los campos hasta un plato de cocido boyacense servido en su mesa.